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| Un gol in extremis de Ricardo Costa mantiene abierta la eliminatoria |
Todos hemos visto lo sucedido en el Calderón. Todos esperabamos a Jeckill, la versión honesta del Valencia, esa que maniata a su rivales a base de solidaridad, de cooperación esfuerzo y empuje. Sin embargo, tampoco fue una sorpresa, apareció Hyde, ese equipo horrible, falto de disciplina y empuje; ese equipo al que parece importarle poco ser vapuleado, humillado en público. Todos lo vimos, en el Calderón el Valencia mereció perder por una ventaja más amplia aún.
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| Soldado estuvo desasistido durante todo el partido |
Pero este Valencia es como su entrenador, un tipo afortunado que a pesar de que cada cierto tiempo es humillado en público por algún rival, teóricamente inferior, siempre acaba salvándole el partido siguiente o el gol in extremis en el descuento.
Ante los de Simeone no fue una vez sino dos las que el tiempo extra ralentizó los segundos para que primero Jonas y después Ricardo Costa maquillasen lo visto sobre el campo y al mismo tiempo, devolver un atisbo de esperanza a la eliminatoria.
El 4-2 final fue muy generoso con lo mostrado por los jugadores. Los desajustes defensivos fueron más propios de benjamines que de profesionales que se juegan el pase a una final europea. La pasividad de Ramí, la ausencia continua de Ricardo Costa de su lateral, al que tuvo que socorrer mil veces Feghouli; el estado de inopia en el que se encontraba Topal; la soledad de Soldado y la incapacidad general para dar dos pases coherentes hizo que el At. de Madrid pareciese un equipo muy superior a lo que realmente es.
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| La afición animó a los suyos en todo momento |
Al finalizar el encuentro la afición dolida por tanta humillación, lo de Cornellá fue poco comparado con lo del Calderón, asistía perpleja a las declaraciones de sus jugadores que, como en el caso de Jonas y Ricardo Costa, afirmaban sin rubor que se había hecho una buena primera mitad. Soldado decía que lo peor de la noche había sido el resultado, olvidándose por completo de la vergonzosa imagen que el equipo mostró. Si algo bueno hubo anoche fue precisamente el resultado, mucho más justa hubiese sido una goleada en toda regla.
La cuestión de Unai va mucho más allá. El de Hondarribia, como George Bush cuando bombardeaba sin argumentos, apela a la fe; argumento futbolista al cien por cien. Hasta el propio entrenador se ha dado cuenta de que no queda más que rezar para que, por casualidad, el equipo muestre su cara buena en Mestalla y una vez más, salvar la cara sin merecerlo.
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| Topal tuvo una noche aciaga |
Antes de acabar quiero mencionar algo sobre el caso Albelda. El de la Pobla Llarga quedó, hace algunas semanas apartado de las convocatorias sin explicación alguna. El mejor estado de forma de Topal y la reincorporación de Maduro fueron los argumentos futbolísticos que aludió el entrenador para amainar la tormenta que se estaba creando en el entorno valencianista ante un posible caso parecido al de Koeman con Albelda. Mucho se especuló y Unai desmintió que Albelda estuviese apartado, para evitar presiones o por cuestiones futbolísticas decidió llevarlo a las convocatorias pero darle minutos de juego. Los antialbeldista gritaban triunfantes que por fin se hacía justicia, que Topal es un grandísimo jugador que no rendía por culpa de Albelda (lo mismo se decía de Fernándes y ya veo que desde que salió del Valencia se ha convertido en un icono del fútbol mundial) y que ahora, sin Albelda de por medio Topal demostraría todas sus cualidades. Anoche las demostró, como las demostró en Cornellá y como las seguirá demostrando en cada partido en el que el peso del equipo recaiga en sus espaldas. Creo que Topal es muy válido para este Valencia, pero Topal no será jamas un líder sobre el terreno de juego, algo que, pese a quien le pese, el Valencia tiene con Albelda en el campo y de lo que carece cuando este no está.
Ahora queda seguir los consejos del sabio entrenador del Valencia: tener fe y rezar noche y día para que el próximo miércoles el equipo derrote a los del Cholo y se clasifique para una final que, visto lo visto, poco merecen ganar.