Pero la noche dio para alguna que otra reflexión en torno a lo que es este equipo, lo que su entrenador quiere que sea y lo que quiere la afición.
El equipo saltó al césped con Moyá en la portería, un portero en el que no confía, algo que nos hace suponer que, pasar de ronda, tampoco era tan importante para Unai. Pero hace jugar a Mata con problemas en los abductores, es decir, fuerza a un jugador clave del equipo porque se supone que el partido es de vital importancia. No lo entiendo.
Yo lo siento, quiero entender a Unai pero no lo consigo. Intento pensar que Mata jugó en banda porque no confía en Pablo a pierna cambiada, pero Unai mete a Pablo en la izquierda cuando hace la sustitución en la segunda mitad, con el partido empatado y la clasificación pendiente de un hilo, lo cual anula la teoría de que jugó Mata porque no confía en Pablo a pierna cambiada. Yo es que no lo entiendo.
Pero es que en el banquillo vemos a del Horno y en su posición natural estaba jugando Bruno a pierna cambiada y lo que es peor, a su lado estaba sentado Jordi Alba que vio como, en el cambio de Mata, entraba Pablo en su posición y él quedaba relegado al tercer lugar.
Sé que Unai no confía en del Horno ni en Jordi Alba, lo que no entiendo es porque los convoca si no los va a utilizar nunca. ¿No sería más razonable que en el banco hubiese jugadores en los que, en un momento dado el entrenador puede confiar?.
Podría seguir con más ejemplos pero solo conseguiría aburrirte y al fin y al cabo, seguro que Unai tiene sus razones, incluso para meter a Jordi Alba en los minutos de descuento, lo que pasa es que me siento incapaz de comprender sus razonamientos.
Yo no sé que es lo que busca Unai, pero sé, o al menos intuyo, lo que quiere la afición. Creo que el aficionado medio de Valencia está deseando ver a un equipo aguerrido atrás, poderoso en el centro del campo, capaz de robar balones con la presión al rival y preparado para lanzar ataques vertiginosos que los de arriba se encarguen de materializar las ocasiones.
J.C. Martí y el resultadismo
Leo a J.C Martí en Superdeporte y veo que hace campaña abierta del resultadismo como filosofía de club, al tiempo que se permite menospreciar a Rafa Benitez y a los que están con su forma de trabajar. Mira J.C, yo no soy palmero de nadie, pero si me hacen elegir entre Unai y Benitez, creo que la propuesta en si me ruborizaría, me produciría estupor. Además, tu afirmación "Pero sólo importaba ganar, pasar la ronda y estar en el sorteo de hoy como cabeza de grupo" me parece tan triste que no merece comentario alguno, pero lo voy regalar, porque supongo que tu serás de los que aún no se explica por qué se le pitaba a Cúper.
Tal vez sea así porque entras al campo de gorra y vas a trabajar. Si te costase dinero y pagases la entrada para divertirte con tu equipo, entenderías que una temporada entera de tostón resultadista, se hace muy larga y que además, si a la postre no se consigue ningún título, os deja en evidencia y los que apoyais el aburrimiento y hartos de tostones a los que nos gusta el fútbol.
Pero que nadie malinterprete mis palabras, no estoy defendiendo las tesis de platanito, Lillo y los suyos. Lo que digo es que se puede ganar de muchas maneras, con muchos estilos de juego, lo que no se puede admitir es que el resultado sea el único fin porque entonces le estamos perdiendo el respeto al espectador y cuando eso ocurre los campos se vacían y por desgracia, no hay más que echar un vistazo a la perdida de espectadores de Mestalla en los últimos tiempos. Gente que, con el abono pagado, en ocasiones prefiere quedarse en casa porque sabe que se va a aburrir.
Todos queremos que el Valencia CF gane siempre, pero a los que nos gusta el futbol nos aburre que lo haga de cualquier forma. Pero eso, no se si todos lo entenderán.
Por cierto, yo también quiero que nos toque el Liverpool, pero no para ganarle a Benitez ni para desear que nos gane el Liverpool y así reforzarme en mi convicción de que Benitez es mejor que Unai. Quiero que nos toque el Liverpool porque estoy cansado de partidos mediocres ante rivales de medio pelo y con el estadio vacío.









