Lo que mal empieza, mal acaba. Eso es lo que deben estar pensando los componentes del Rosenborg en estos momentos. Los noruegos intentaron jugar una baza psicológica tal vez porque la futbolística sabían de antemano que la tenían perdida. Intentaron caldear el ambiente con insultos y malas formas, pero no son los noruegos especialistas en esto de poner la cazuela sobre el fuego, y fue así que el curso de "español para maleducados" tuvo su respuesta con el curso de "fútbol práctico cuando se juega contra rivales que no lo son" que impartió un Valencia que en cada momento hizo lo que debía hacer. Por que el Rosenborg no fue rival ni antes ni durante el partido, pero que nadie se vuelva loco por la goleada, este equipo ni siquiera jugará la UEFA el próximo año.
La imagen del Valencia fue buena, el trivote da consistencia a medio campo y parece que las deficiencias de juego a domicilio se han solventado, habrá que corroborar esta mejoría en Mestalla, aunque mucho me temo que para ello habrá que esperar a la reaparición de la magia de Silva, el desequilibrio en los metros decisivos es algo necesario cuando juegas en casa y Silva es el más adecuado para esa labor.
Del partido se leerán crónicas varias, interpretaciones diversas, algunos dirán que fue espectacular y que el equipo así opta a todo, otros dirán que estuvo muy bien pero mejor seguir con cautela, todos tendrán parte de razón y ninguno la razón absoluta, porque en esto del fútbol nada es absolutamente verdad, nada es absolutamente científico ni matemático, no existen las verdades absolutas sobre el rectangulo de juego por eso lo que hoy es válido mañana puede no serlo.
Sin embargo yo del partido de ayer me quedo con un jugador al que llevo meses esperando verle jugar suelto, sin complejos, demostrando el fútbol que lleva dentro y la calidad que atesora. Anoche, Pablo Hernández Maradona dio un recital de fútbol que los noruegos tardarán en olvidar, entró por banda izquierda cuantas veces que quiso, hasta que en una de ellas acabó por demostrar que hay mucho jugador en el de Onda y que si le dejan, se hará con un puesto en el once titular. Pablo Hernández Maradona marcó un gol en una jugada espectacular, velocidad, regate, desborde, inteligencia y una magnífica ejecución firmaron la jugada de la jornada que acabó con el balón en la escuadra del Jarsten que a estas alturas habrá aprendido como se las gastan las niñas del Valencia CF.
Mata que abrió el marcador, Baraja y Joaquín en el último suspiro, completaron la goleada de un partido que deja al Valencia en disposición de obtener el liderato del grupo en la próxima jornada en Mestalla, ante su público.
En resumen, el Valencia hizo lo que debía, contestó a los noruegos como se debe hacer, con fútbol y contundencia goleadora, les hundió en la tabla clasificatoria y regresó a Valencia con la sensación de que el partido anterior ante el Copenhague solo fue un tropiezo y avisando de que la copa de la UEFA para los de Unai no es un trofeo menor.
Ahora queda solventar los problemas que el equipo presenta en Mestalla, pero de eso tentremos tiempo de hablar.

La verdad es que el Rosenborg no es un equipo para calibrar al Valencia ni para sacar grandes conclusiones.
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