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Baraja vivió su despedida del club de Mestalla como se merecen los grandes. Recibió, de manos de Llorente, la insignia de oro y diamantes del club antes del inicio del encuentro. Ya durante el partido, el Pipo fue aclamado por una afición que llenó el estadio para despedir a un jugador que ha marcado una época en el valencianismo y que tras una década marcando el estilo de juego del equipo ché, se va porque no le ofrecieron seguir. Al finalizar el encuentro fue manteado por sus compañeros y a hombros de sus compañeros dio la vuelta al campo ante una afición entregada que, puesta en píe ovacionó, como pocas veces se ha visto, a un tipo que, sin duda, ha pasado a formar parte de los nombres míticos del valencianismo. Baraja, tras una década deleitándonos con la mágia que sus botas desbordan, salió de Mestalla por la puerta grande.La locura favoreció, en esta ocasión, al Valencia CF
WERDER BREMEN 4-4 VALENCIA CF
El Valencia saltó al césped germano convencido de que mostrando la imagen que se dio ante el FC Barcelona y con algo más de acierto goleador, la machada sería posible.
En el Nou Camp faltó el gol, pero en Bremen estaba Villa que tardó dos minutos en silenciar a la parroquia teutona. El Valencia parecía un ciclón, la fuerza y velocidad ché sorprendían a los alemanes que en 14 minutos encajaron dos goles, el segundo obra de Mata tras una nueva asistencia de Silva.
En apenas un cuarto de hora la eliminatoria parecía sentenciada para los de Unai Emery, pero los valencianistas saben que con este equipo nunca se puede dar nada por hecho y por eso prepararon los corazones para lo que casi todos intuíamos.
El Werder tiene tan mala defensa como buena delantera, por eso, con el 0-2 en contra no bajó los brazos, se lanzó al ataque y provocó el recital de Cesar, un portero que debe renovar de inmediato. Los alemanes creaban continuas ocasiones de gol que, unas veces la defensa y otras el portero desbarataban como podían. La mayoría de las internadas llegaban por la banda del hombre que nunca llegó a Alemania, me estoy refiriendo a Miguel. El portugués fue una caricatura de sí mismo y erró cada balón, en ataque y en defensa.
Tanto fue el cántaro a la fuente que en el minuto 25 Almeida, que había salido hacía tres minutos, aprovechó su primera oportunidad y acorto distancias.
Los hombres de Schaff creían en el milagro y por ello siguieron insistiendo en sus embestidas, pero fue el mago de Argueneguin quien, con su tercera asistencia en 45 minutos, servía el tercero para Villa "el ejecutor".
En la segunda mitad Joaquín y Bruno dejaron sus puestos a Fernandes y Jordi Alba. Fue precisamente este segundo el protagonista de un penalti riguroso que, en el minuto 56, Frigs transformó y que Cesar estuvo a punto de detener.
Con el 2-3 en el marcador renacían las esperanzas germanas, esperanzas que se verían incrementadas apenas cinco minutos después cuando Marín, tras un rechace que despistó a Cesar, ponía el empate a tres en el electrónico.

El partido era de los que adoran los aficionados y odian los entrenadores. Las ocasiones se sucedían en una y otra área y las delanteras se imponían con meridiana claridad a las defensas.
En este intercambio frenético de golpes cualquiera podía llevarse el gato al agua, pero la dinámica favorecía al Werder que venía de atrás en el marcador y que veía como en el minuto 65 se lesionaba Marchena.
Una vez más Emery se veía obligado a reestructurar el equipo por la lesión de uno de sus baluartes defensivos. El entrenador vasco dio entrada a Michel que ocupó el centro del campo y retrasó a Maduro hasta el centro de la defensa.
La entrada de Michel dio otro cariz al centro del campo ché que intentaba resistir las embestidas de los Almeida, Pizarro y compañía sin renunciar a las contras que tanto daño habían hecho a los jugadores alemanes.
Y así fue, en una contra vertiginosa, el asturiano de oro, firmaba su “hat-trick “ particular y ponía lo que parecía la puntilla a una eliminatoria de infarto.
Una vez más, cuando todo parecía resuelto apareció Pizarro para poner las tablas en el marcador y el corazón de los valencianistas en un puño. Al final el Valencia se llevó el gato al agua y resistió las últimas embestidas de un equipo que no se rindió jamás.
El 4-4 final da el pase a cuartos a un Valencia que está sufriendo lo indecible en cada partido , que en cada encuentro padece un desgaste inmenso y que no es capaz de terminar un enfrentamiento sin sumar algún nombre a la interminable lista de bajas .
El objetivo se logró de forma épica y por encima de todo hay que destacar dos nombres, el portero Cesar que está realizando una temporada sensacional y David Villa que volvió tras recuperarse de su lesión para certificar un hat-trick, demostrar una vez más que es uno de los mejores delanteros del mundo y llevar a su equipo a la próxima ronda de la Europa league.
Fue una noche de infarto pero por suerte la mascletà final tuvo sabor ché.
El Valencia se juega la vida en la Europa league ante un rival, el Werder Bremen, que en su estadio se crece y se lanza al ataque con mucha mayor asiduidad de lo que lo hace lejos de su estadio.
El equipo ché está obligado a marcar para conseguir contrarrestar el 1-1 que, de forma injusta y con ayuda arbitral incluida (no hay que olvidar que el Werder se adelantó en el marcador con un penalti inexistente) se llevaron los alemanes de tierras valencianas. Si insisto en el tema arbitral es porque el acoso que el Valencia está sufriendo, en los últimos tiempos, hace que los de Unai teman tanto al ínclito de turno, como a sus rivales. Esperemos que en esta ocasión no tengamos que lamentarnos por un mal arbitraje.
Las bajas son la otra preocupación del equipo valencianista. La lesión de última hora de David Navarro, unida a las de Mathieu, Bruno, Alexis, Albelda y Vicente y las sanciones de Banega y Pablo han obligado a Unai a contar con cuatro jugadores del Mestalla en la convocatoria, Joel, Isco, Michel y .Carles.
A nadie se le escapa la importancia de una victoria en Alemania, además del incentivo económico y el prestigio que supone para el club pasar de ronda, el Valencia necesita dar un golpe en la mesa y comenzar a disipar las dudas que rodean a su juego en la fase clave de la temporada. Para Unai también es una final, el entrenador vasco sabe que las posibilidades de su renovación pasan por una victoria en Bremen, de no conseguirlo podrá haber certificado su salida del club al final de la temporada.
Para lograr la tan ansiada victoria, el guaje Villa forzará y jugará desde inicio de partido con un vendaje especial, si fuese necesario, el jugador asturiano jugaría infiltrado.
La ciudad del Turia hará un paréntesis de dos horas, en su celebración fallera, para animar a los suyos y desear que la única cremà de la semana se de en las calles de Valencia y nunca en el seno del club de Mestalla.
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