Vicente Soriano ya ejerce de máximo mandatario del Valencia. Con el 47% de las acciones del club, ha adquirido un poder que hasta ahora nadie había aglutinado, poder que le da la capacidad de hacer con el club lo que quiera sin la necesidad de contar con nadie más.Se demuestra así, una vez más, la falacia que durante años vendían que el club siempre sería del pequeño accionario, las falsedades del máximo de nueve acciones por persona y los sueños de democrácia que todos y cada uno de los anteriores presidentes vendieron antes de tomar posesión del cargo, claro está.
Juan Soler se ha desvinculado del Valencia, de su actitud inestable, caprichosa y carente de conocimientos de fútbol, todos hemos sufrido las consecuencias los últimos años. Ello fue así porque nadie podía soplarle la oreja, su poder accionarial le permitió actuar a su antojo y por ello se rodeó de ineptos que supieron aprovecharse de la ignoracia futbolística del presidente para llevarse de la caja lo que el Valencia no tenía. Jugadores con contratos que no merecían ni de léjos, representantes que colocaban multimillonarios fichajes que no respondían en absoluto a su precio real, comisiones que volaban de un despacho a otro, indemnizaciones a jugadores para que abandonasen el club, cesiones de jugadores a los que el VCF seguía pagandoles la ficha, jugadores fichados que ni siquiera llegaron a aparecer jamás por el club y a los que mantenía el VCF, consejeros, secretarios técnicos, médicos, etc. Juan Soler no dejó titere con cabeza, todos ellos estupendamente indemnizados en sus despidos, todos ellos llevándose el dinero del club.
Este baile de esquizofrenia fue posible gracias a la nula capacidad directiva de Juan Soler, a su inexistente conocimiento del mundo del fútbol y a su caprichoso e infantil comportamiento, pero sobre todo se debió a una razón fundamental, Juan Soler acumulaba todo el poder en sus manos, era dueño del juguete y en sus manos podía crecer o morir sin que nadie pudiese hacer nada por evitarlo.
Hoy es Vicente Soriano quien tiene al club en sus manos, el juguete ha cambiado de manos, tal vez el destino depare algo mejor para este VCF que tanto sufrimiento ha acumulado las últimas temporadas, no lo se, lo que se es que de nuevo estamos a espensas de un único señor, dueño del juguete que puede destruirlo ante los ojos atónitos de la afición cuyo papel ha quedado relegado al del derecho al pataleo.
No me gustaron nunca las dictaduras, ni siquiera las de los supuestos dictadores de buena Fe o las de los buenos dictadores. Tampoco caeré en la demagogía de Soriano que asegura que repartirá el poder con otras seis personas, que no te engañen, Soriano no reparte nada, en caso de que esto suceda, será porque no disponía de los 72 millones de euros necesarios para obtener el control del club, Soriano no repartirá el poder sino que dará a cada cual lo que ha comprado.
Sea cual sea el destino del Valencia Club de Fútbol, una cosa está clara, no volverá a ser jamás el equipo de la afición sino el de un multimillonario que hace y deshace a su antojo. Así pues, ejerzamos el único derecho que conserva el aficionado, el derecho a protestar.
Lo jodido es que hablamos de juguete cuando no lo es.
ResponderEliminarEn juguete se convierte en manos de estos impresentables
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