Cuando quedarse en casa es la mejor opción


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Esto fue lo que ocurrió en la temporada 96/97. Video tomado de "El valencianista.com"

La verdad es que los que habitualmente visitais Valencia y ché sabeis que no acostumbro a hablar de estos temas, pero la insitencia con que desde algunos foros se está llamando a la violencia contra la expedición valencianista y su afición, y la repercusión que dichas consignas están teniendo en los medios de comunicación, me lleva a reflexionar sobre el tema en público.

Cuando en 1998 llegué por primera vez a tierras griegas, una de las cosas que me impresionó fue ver todos los estadios llenos; aficiones que armaban un barullo increible y de vez en cuando algún que otro altercado. Eran tiempos en los que asistir al fútbol era una práctica que podía realizar cualquiera, independientemente de su edad, sexo o colores que defendiese. Con el paso de los años los altercados eran más frecuentes, las amenazas entre aficiones acababan con no poca asiduidad en auténticas batallas campales, mientras tanto, las autoridades y los clubs observaban con pasividad como los aficionados se abrían las cabezas mutuamente cual seres cuaternarios.

Cuando la situación se hizo insostenible, las autoridades optaron por prohibir a las aficiones entrar en campos ajenos, es decir, cada uno ve a su equipo en su propio estadio, nada de viajar a casa del vecino porque este te puede matar. La medida es tan absurda que si te lo explico con un ejemplo más cercano seguro que ves la dimensión del error con más claridad.

Imagina que vas aun cine de un barrio que no es en el que tu resides y en mitad de la pelicula alguien se da cuenta de que no eres de ese barrio, a la voz de ¡intruso a la vista!, el resto de espectadores te dan una paliza y las autoridades resuelven que la culpa es tuya por ir a un barrio que no es el tuyo, que ellos tienen derecho a pegarte si entras en su gueto.

En eso se han convertido los campos de fútbol en la liga griega, en auténticos guetos en los que únicamente habitan los radicales del equpo de casa, ni siquiera los aficionados pacíficos del equipo local se atreven a visitar el estadio, con lo que a falta de víctimas a las que agredir, cada día son más comunes las peleas entre los propios miembros de una misma afición o contra los miembros de seguridad. En Grecia ya nadie se atreve a ir a un campo de fútbol sin correr el riesgo a ser agredido por anormales que no necesitan motivo alguno para arremeter contra quien sea.


Es ese y no otro el camino de la autodestrucción; los clubs deberían tomar medidas contundentes, de una vez por todas y sin contemplaciones contra los no aficionados, que pueblan los campos de España en busca de víctimas propiciatorias sobre las que descargar sus propias frustraciones y su evidente incapacidad mental.

Las autoridades por su parte, deberían dejar de proteger al agresor y de una vez comenzar a proteger a los que vamos a los campos de fútbol a ver un espectáculo como otro cualquiera; a los que pagamos una entrada, no para que nos abran la cabeza de una pedrada, sino para ver a nuestro equipo ganar, empatar o perder sin que ello vaya más allá de la alegría o la tristeza que un espectáculo pueda producir en nuestro estado de ánimo, de seres con una mente normal, lejos de las reacciones disparatadas de los energúmenos que siembran la discordia allá por donde van.

Y el aficionado local deberia empezar a tomar conciencia de que estos individuos no benefician en nada a su club y que sin darse cuenta, no solo están auyentando de los campos de fútbol a las aficiones rivales sino a la propia afición porque, que nadie se equivoque, la violencia, cuando no se erradica, se extiende como una plaga y acaba por devorar a todo lo que encuentra a su alrededor.

Ahora, amigo valencianista, tu eres quien decides, tu eres quien debe valorar si merece la pena o no viajar para ver a tu equipo y exponerte a la agresión de cuatro anormales que lo único que hacen es actuar contra el club del que dicen son seguidores y al que día a día están matando.

Ahora, amigo valencianista, puedes reflexionar sobre la forma en la que en Mestalla se recibe a la afición rival y pensar que cuando se aplauden ciertas consignas de ciertos sectores contra la afición visitante, lo que se está fomentando es violencia, esa misma que tu no quieres sufrir en tus carnes cuando visitas el Helmántico o cualquier otro campo de fútbol para ver a tu equipo ganar, empatar o perder.


Una pena, sobre todo por la gente de Alicante, que ha esperado tanto tiempo para ver a su equipo en primera y que ahora ve como cuatro energúmenos ensucian la imagen de toda una afición. Una pena, sobre todo porque una vez más los violentos ganan la batalla de los medios y el mensaje de los descerebrados prima sobre lo deportivo. Una pena, porque una vez más, ni autoridades ni clubs están tomando medidas contundentes para que nada de esto suceda y para que cualquier aficionado, cualquiera que sea el escudo que defienda, pueda asistir a los campos de fútbol del mismo modo que lo haría a un cine o a una función teatral, es decir, sin miedo a ser agredido.
Una pena, sobre todo por que la violencia sigue generando pingües beneficios a demasiados agentes interesados en esto del fútbol.
 
Tu decides, amigo lector, yo, ante la incapacidad de quienes tienen que evitar que estas cosas sucedan, me quedaré en casa viendo el partido en televisión. Sinceramente, me parece la mejor opción.

About Syed Faizan Ali

Faizan is a 17 year old young guy who is blessed with the art of Blogging,He love to Blog day in and day out,He is a Website Designer and a Certified Graphics Designer.

2 Tu comentario:

  1. El problema es que son más de 4 anormales

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  2. Pero los que causan los problemas son inútiles que les importa bien poco el fútbol en sí. Y buscan jaleo en los partidos o allá donde van. Y estoy de acuerdo en que habría que luchar más contra esto.

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