Que nos toman por imbeciles es público y notorio desde hace años, así nos luce el pelo. El señor Társilo Piles ha decidido que se van a quedar con el 51% de las acciones del club, y yo me pregunto, ¿con que dinero pagará las acciones la Fundación?, está claro, con el del Valencia Club de Fútbol.
Para que lo entiendas, amigo lector, estos señores pideron un prestamo de 50 millones de euros para pagar las nóminas de los jugadores y algún que otro asuntillo pendiente; es decir, aumentó la deuda en 50 millones. Ahora, obtienen un préstamo que inicialmente iba a servir para adquirir las acciones y así evitar que se las quedase Dalport (lo hacían por el bién del club) y después poner en venta dichas acciones en paquetes de 50.000 euros con el fin de democratizar el club, es decir, se recaudarían los 72 millones del euros para pagar el préstamo a Bancaja.
Pero ahora resulta que no, que se quedan las acciones, es decir, que pondrán a la venta 20 millones de euros en acciones y los 55 restantes (millón arriba, millón abajo) lo cubrirá el Valencia de sus próximos presupuestos, ¿o es que tienes dudas de quien lo va a pagar?
En consecuencia, el plan de viabilidad de Javier Gómez ha supuesto que para evitar el concurso de acreedores el club se endeuda en 100 millones de euros más de lo que estaba y además se hacen con el control absoluto del club y nos lo venden como un acto de democratización.
Aunque seguro que alguien saldrá a convencernos de que estamos equivocados, que lo suyo es un acto de democracia, democracia pura, pero como la de la Antigua Grecia, es decir, la democrácia de unos pocos, o la de Juan Palomo (otro ilustre demócrata) yo me lo guiso y yo me lo como.









