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Vicente Rodriguez se despedirá de Mestalla


El VCF prepara la despedida de Vicente Rodriguez, que este domingo jugará sus últimos minutos en Mestalla vestido de valencianista. A mí, personalmente, la despedida de Vicente me produce una sensación contradictoria. Como a muchos valencianistas, el extremo valencianista consiguió emocionarme con sus internadas por banda. Su velocidad, su verticalidad, la capacidad para desbordar al rival tanto en arrancada como en carrera, sus centros medidos, me hicieron vibrar en muchos encuentros.

Vicente fue el jugador que desquició al Kily González. El argentino, hasta entonces ídolo de la afición valencianista, no podía creer que un chavalín, a quien prácticamente no conocía nadie, le estaba dejando fuera del once por méritos propios. La competencia con el argentino fue de los duelos más bonitos que he visto en el VCF por ganarse un puesto. Yo, como muchos de vosotros me levante del asiento en muchas ocasiones para aplaudir el talento de Vicente.

Pero la noche negra de Bremen lo cambió todo. Aquella fatídica lesión terminó con el jugador que hasta entonces habíamos conocido. Vicente ya nunca volvió a ser el mismo. La operación en Holanda, realizada por el doctor Martens no consiguió devolverle las sensaciones positivas de antes a un jugador que, desde aquella lesión y hasta hoy, poco a poco fue perdiendo la fe en si mismo, en la gente que le rodeaba y en el fútbol en general.

Pero decir que Vicente se terminó aquella noche sería injusto. Sin ir más léjos, la temporada pasada tuvo una racha de partidos en la que volvió a recordarnos al puñal de Benicalap. Se le veía fino, veloz, con olfato goleador y no había perdido ni un ápice de la precisión en los centros que habían caracterizado al mejor Vicente. Pero fue un espejismo, como en otras tantas ocasiones la luz se apagó y la tristeza regresó al rostro del puñal de Benicalap, Vicente recaía una y otra vez y fueron muchos los que le acusaron de haberse acomodado y no querer dar todo lo que tenía. Su carrera en el Valencia estaba llegando a su fin.

No quiero hablar de sus salidas nocturnas porque, en su caso, con una lesión tan prolongada en el tiempo y los problemas personales que de ella se derivaron (con prensa, aficionados, miembros del club, etc.), yo no sé como hubiese reaccionado en su situación. No le disculpo, pero tampoco le culpo. Y en realidad no puedo hacerlo porque a mí, como a la mayoría de aficionados, me faltan datos. Nunca sabré exactamente que fue lo que hizo que aquel fantástico jugador que deslumbró al mundo, de repente, dejase de brillar, que perdiese la ilusión por su profesión. No sé que parte de culpa tuvo la lesión, el dolor, las continuas recaidas, su psicología,  los médicos, o los preparadores. Quedan muchas cosas por explicar.

El tiempo ha pasado, y cuando el jugador está cerca de cumplir los treinta, cerrará su largo periplo en el club de su ciudad, el que le vio lograr los mayores logros de su carrera y con el que vivió y nos hizo vivir momentos inolvidables. Puede que el gran Vicente desapareciese del panorama futbolístico mundial hace mucho tiempo, pero no quiero ni puedo olvidar que fue participe y protagonista importante en la consecución de dos ligas, una UEFA, una Copa del Rey, y una Supercopa de Europa.

Vicente pisará el césped de Mestalla el próximo domingo para jugar sus últimos minutos en Mestalla y curiosamente lo hará, tras 329 partidos y 50 goles en su haber, contra el Levante UD, club del que procedía cuando en el año 2000 llegó a la entidad valencianista.

  Sin duda, por lo que a la historia del Valencia ha aportado y por los extraordinarios momentos de fútbol que en su dia nos dio,  merece el reconocimiento del valencianismo y del fútbol en general. Vicente Rodriguez se va pero su zurda ha dejado momentos grandes para la historia del club y eso, aunque para muchos quede demasiado léjos en el tiempo, sería injusto olvidarlo. Estoy convencido de que el Valencianismo se despedirá de Vicente Rodriguez con una gran ovación.

Entrenamientos de alto voltaje en Paterna


Larga, demasiado larga se está haciendo esta liga para el Valencia. Esa es la conclusión que está extrayendo el aficionado y que hasta el propio presidente reconoció, hace diez días, en público. A pesar de que Unai lo niegue, aún después de vencer a la Real Sociedad casi sin despeinarse, la temporada se les está haciendo interminable.

Buena muestra de ello es lo sucedido en el entrenamiento de ayer en el que Jordi Alba y César tuvieron sus más y sus menos, a lo que Vicente Rodriguez salió en defensa de Jordi Alba y que terminó con los ánimos tan caldeados que el propio Unai llegó a coger a Vicente porel cuello para evitar que el enfrentamiento continuase; Vicente se revolvió quitándose de encima, con el brazo, el de su entrenador.  Tras la finalización de la sesión de trabajo cada uno salió por su lado sin querer comentar nada al respecto.

De estas suceden en todos los equipos, es cierto. Y no tendría más importancia que la normal en estos casos de no ser porque apenas hace una semana, en un encuentro ante el Valencia B Mestalla, los de Unai se emplearon con una dureza fuera de lo normal en un entrenamiento.

Las entradas de Chori, Banega y Aduriz no sentaron nada bien en los chavales del Mestalla, hasta el punto que hubo varios rifi-rafes que acabaron con la posterior queja pública de Vicente Mir, entrenador del Mestalla.

Unai hace tiempo que juega con un grupo de catorce jugadores. Los Navarro, chori, Aduriz, Vicente, de Albert, César, Alba... han pasado a un segundo plano o, en el caso de alguno, han desaparecido por completo. Lo cierto es que para este grupo de jugadores que sabe que la temporada ya ha concluido para ellos y en algunos casos también su paso por el Valencia CF, las últimas semanas están convirtiéndse en una tortura.

Por el bien de todos, que el equipo gane el próximo miércoles al Español y que certifique cuanto antes su objetivo para que, a la mayor brevedad, se pueda ir desvelando el futuro de muchos de los integrantes de la plantilla y comiencen a calmarse los ánimos, de los que se queden y de los que se tengan que marchar. Lo más saludable será que el verano depare el destino que a cada uno le corresponda y que, a ser posible, muchos de los que desestabilizan la cohesión del grupo, la temporada que viene la vean léjos de Mestalla.

No habrá huelga. El VCF recupera a sus internacionales


Habrá jornada de liga. Por si alguien tenía dudas, ya está todo aclarado. Se hizo el paripé, se habló de lo que no se tenía que hablar duarante el parón liguero, no se solucionó nada y la huelga queda descartada. Es decir, a la española, mucho ruido y pocas nueces.

Lissavetzky afirma que el partido en abierto no se toca, de lo que más me alegro. Tampoco se ha acordado nada al respecto del reparto de un porcentaje de las apuestas por internet. Era de esperar. Ni siquiera se ha dignado nadie a explicar por qué era tan urgente llegar a una solución durante esta semana y no a principios de la temporada o esperar a que finalice la misma. Todo misterios cuando se trata de los esos personajes tan peculiares llamados mandatarios del fútbol.

El Valencia, en consecuencia con lo que la juez dictaminó, continua preparando el partido contra el Getafe después de recuperar a los efectivos que durante los pasados días disputaron partidos con sus selecciones.

Mata, Stankevicius y Jonas son los nombres propios del Valencia. Los tres han jugado en sus respectivas selecciones, los dos primeros marcaron el el partido que anoche enfrentó a Lituania y España y Jonas debutó con la canarinha hace cuatro días en un amistoso del que participó en los últimos 15 minutos.

También Banega jugó con la albiceleste, su buen nivel le valió los elogios del seleccionador argentino. Tal vez las palabras de Batista sirvan para que Ever Banega consiga encontrar una salida que le beneficie en su carrera y que reporte beneficios a la caja ché.

El que ha pedido perdón por su salida nocturna es Vicente. A buenas horas mangas verdes. Yo creo que es un tema sobre el que queda poco que decir. Quedan nueve partidos y deben afrontarlos los que estén enchufados. El tiempo de probaturas, perdones y demás quedó atrás. Acabar con lo que hay y terminar terceros es lo único que debe importar. De los demás, tiempo habrá para hablar en verano.

El affaire de Vicente. Un punto de inflexión


Si os dijera que me apetece hablar del affaire de Vicente Rodriguez os estaría mintiendo. Lo que ocurrió la madrugada del pasado viernes a la salida de una discoteca es algo que me preocupa más bien poco. Lamento que los chavales recibiesen la brutal agresión que les llevó a ser atendidos por el servicio de urgencias, pero no seré yo quien juzgue lo que allí ocurrió porque carezco de elementos de juicio.

Sin embargo, hay algo que es evidente, Vicente se saltó el Reglamento de Régimen Interno del club, los hechos se dieron a las 4:30 horas de la madrugada y el club solo les permite salir hasta las 3.00 horas. Es esto lo que el club debe sancionar como corresponde.

Se habla de una multa. Lógico. ¿Para qué apartarle del equipo si a las dos semanas vuelve a ser readmitido?.

Ese es el gran problema de este equipo. Desde hace años no existe una coherencia entre las salidas de tono de los jugadores y las sanciones que se les aplican. Ya nadie respeta al entrenador, tampoco a Llorente. Una multa de 6.000 euros no les hace ni cosquillas. Apartarles del grupo menos aún, los jugadores saben que el entrenador cederá a la presión de los representantes y de los propios compañeros de vestuario. Como mucho se marcharán cedidos y el Valencia seguirá pagándoles gran parte de sus fichas. Con este entrenador ya no hay vuelta atrás, el vestuario le perdió el respeto a los 30 segundos de conocerle y no le respetarán jamás.

En la mano de Llorente está cortar de raíz los continuos desmanes de una plantilla que está dejando el nombre de la entidad a la altura del betún. Claro que los jugadores apoyan al entrenador, con Unai cada uno vive a su antojo. Cualquiera se arriesga a que su sustituto llegue con mano de hierro.

El affaire Vicente debe servir para marcar un punto de inflexión. No se pueden permitir más situacones de este tipo.

Llorente sabe que no puede renovar al entrenador, pero eso no basta. Hay que limpiar el vestuario de gente poco o nada comprometida y traer savia nueva, que ilusione y que se ilusione por jugar en este club. Gente comprometida que ame y respete su profesión, mientras no se renueve el vestuario los desmanes se repetirán una y otra vez.

La puerta está abierta para Vicente, que no renovará. Pero también lo está para Miguel, para Fernandes, para el chori y para Banega. No son los únicos que salen hasta el amanecer, pero son los que por una razón u otra han sido cazados públicamente. Una limpieza ejemplar debería servir de advertencia para los que queden y los que lleguen. El Valencia no puede permitirse un desgaste de imagen de este calibre. Veremos si Llorente es capaz de aplicarle  la medicina correcta al enfermo.

Logroñés 0-3 Valencia CF. Regresó la cordura


Después del desaguisado del pasado fin de semana ante el Real Mallorca, Unai Emery, que trás la derrota entonó el mea culpa, decidió no volvérsela a jugar, esta vez en copa, y poner sobre el césped un once de garantías.

Moyá Repitió bajo palos, en defensa Miguel y Dealbert fueron las novedades, les acompañaron Maduro y Jordi Alba en los laterales. El centro del campo fue para Banega, que ésta vez pudo jugar en su posición natural, junto a Albelda; las bandas fueron para Mata y Joaquín, mientras que el chori acompañó a Aduriz en la zona ofensiva.

El Valencia no cuajó un gran encuentro, pero tampoco fue necesario. La debilidad del rival propició que el equipo ché jugase una primera parte con excesivo relax, aún así, los riojanos no dispusieron de claras oportunidades por lo que el cero en la portería valencianista no peligró en ningún momento.

En la segunda mitad, el equipo espabiló, y bastaron dos jugadas de Mata para que Aduriz, por partida doble, estableciese el 0-2 en el marcador. Habían transcurrido apenas 14 minutos de la segunda mitad, el partido y la eliminatoria estaban sentenciados.

En el minuto 66 Vicente sustituyó a Mata. Doce minutos después, el zurdo de Benicalap remataba la faena aprovechando una buena jugada de Joaquín, al culminar con un gol ejecutado con la pierna derecha.

El 0-3 fue definitivo y el Valencia saldó el partido sin sobresaltos. Parece que la cordura volvió al seno del equipo valencianista, al menos por un día.

Valencia 2-1 Athletic. El lider sabe sufrir


El Valencia venció y continua lider invicto

El Valencia venció al Athletic de Caparros en un partido que bien pudo sentenciar en el primer periodo y que en la segunda parte, de no ser por la falta de pegada de los leones, podría haber perdido con absoluto merecimiento.

La salida al campo de los de Unai fue como un vendaval, como acostumbra a salir desde que se inició la presente temporada. Con un Fernándes muy activo y la velocidad que Pablo y Mata imprimían por las bandas, solo faltaba que la conexión Aduriz- Soldado tuviesen su noche.

 Diez minutos necesitó Soldado para demostrar que junto a su pareja de baile, son de las duplas más peligrosas del campeonato. Roberto Soldado se adentró en el área y se libró de dos rivales para, en un pase medido a la cabeza, desde la línea de fondo hacia atrás, permitir a Aritz Aduriz demostrar que la ley del cielo la impone él.
Fue un auténtico golazo que culminaba diez minutos de juego mágicos. Los leones apenas habían visto el esférico y ya tenían que remontar el marcador adverso. Caparros se mostraba desconcertado y dejaba las instrucciones para el segundo periodo.

Los de Unai, por contra, siguieron presionando la salida de balón de los vascos, recuperando con rapidez y desbordando una y otra vez a sus rivales. Las subidas por banda de Mathieu se producían cada vez con mayor frecuencia, las jugadas colectivas de los ché acabaron por desquiciar a los vascos. El lider marcaba la pauta y su juego recordaba la perfección de las sinfonías de Beethoven. La orquesta ché daba su recital particular y Mestalla solo esperaba la llegada del segundo gol para estallar en un extasis colectivo. Ya nadie se acordaba de la derrota en champions.

Pero a pesar de que tuvieron varias ocasiones, ni Pablo, ni Aduriz ni Soldado perforaron, por segunda vez, la portería de Iraizoz y aún habiendo sido infinitamente superiores, los valencianistas visitaron el vestuario con una ventaja exigua en el marcador.

El inicio de la segunda mitad fue radicalmente distinto a lo visto hasta aquel momento. El Valencia era incapaz de trenzar jugadas, perdían el esférico con suma facilidad y la bronca de Caparros a los suyos parecía haber causado el efecto buscado. El Athletic se hacía con el control del centro del campo con la misma velocidad que Fernándes, que cuajó una muy buena primera parte, se diluía sobre el césped.

El Athletic era el dueño del partido pero no llegaba con claridad. A pesar de su dominio, Cesar no tuvo que realizar ninguna parada de mérito, los vascos se estrellaban una y otra vez en su incapacidad rematadora que se acrecentaba a medida que se consumía el tiempo.

Caparros movió sus piezas y la entrada de Susaeta primero; Toquero y el joven Muniain después no sirvieron para alterar el guión establecido. El Valencia se defendía con todas sus fuerzas pero los leones no mordían. Unai por su parte, este año parece más envalentonado que nunca, no quiso echar el equipo atrás, dio entrada a Vicente, el chori y Feghouli, demostrando que el gol de Chicarito, el pasado miércoles, no le ha hecho recular en sus planteamientos y casi lo paga, porque el equipo apenas disfruto de la posesión del balón.

Tuvo que ser en el minuto 92 de partido cuando el Chori, que en los minutos que llevaba en el campo se había mostrado fallón, destapó el tarro de las esencias. El argentino recogió un pase que le llegaba por alto, se fue de su par, y cuando se vio encerrado por la presión de tres rivales, se sacó de la chistera un excelente pase horizontal que dejó a Vicente solo ante la puerta de Irazoiz; el de Benicalap aún tuvo tiempo de hacer un recorte en seco para quitarse de enmedio a todos sus rivales y de golpeo seco, con su pierna derecha, enviar el esférico al fondo de la red. Era el 2-0, el Valencia se sentía más lider y el tiempo se había consumido.

Cuando parecía todo sentenciado, el partido entró en la más absoluta de las locuras. A los de Caparrós aún les dio tiempo a arrancar una falta en la frontal del área valencianista. Gabilondo miró al electrónico para observar que corría el minuto 93, observó a los hombres que conformaban la barrera y lanzó un gatillazo excepcional que acabó con el balón en la misma escuadra de la puerta de Cesar.

Era el 2-1 en el marcador que dio alas a los leones para intentar el milagro. Y lo cierto es que el Valencia sufrio el golpe. En los escasos segundos que quedaban en el electrónico, tuvieron que defenderse como gato panza arriba y demostrar, una vez más, que si para ser lider hay que sufrir, están dispuestos a hacerlo y que  hasta parecen encontrar satisfación en ello.

El Valencia se llevó los tres puntos, consolida así el liderato de la competición y afronta el parón liguero con la tranquilidad que da saberse invictos, habiendo conseguido 16 de los 18 puntos disputados y a la espera del primer envite de alto voltaje que nos deparará la presente campaña, la visita al Campo Nou. Sin duda, la prueba del algodón.

ALINEACIONES.

VALENCIA: César; Bruno, Ricardo Costa, Navarro, Mathieu; Pablo (Feghouli, min.83) Hernández, Topal, Fernandes, Mata (Vicente, min.64); Aduriz y Soldado (Domínguez, min.75).

ATHLETIC CLUB: Iraizoz; Iraola, San José, Aitor Ocio, Aurtenetxe; Gurpegi, Javi Martínez (Muniaín, min.68), Orbaiz (Susaeta, min.46), Gabilondo; Igor Martínez (Toquero, min.57) y Llorente.

-GOLES:
1-0, min. 10, Aduriz.
2-0, min. 92, Vicente.
2-1, min. 93, Gabilondo.

-ARBITRO: Velasco Carballo. Amonestó con tarjeta amarilla a Topal (min. 48) y Fernandes (min. 92) en el Valencia y a Autenetxe (min. 67) en el Athletic.

-ESTADIO: Mestalla. 40.000 espectadores.

Jordi Alba, el hombre de moda



Su nombre empieza a sonarle a a unos pocos, su cara a algunos menos, pero lo cierto es que su carrera está en una clara línea ascendente y en breve puede llegar a convertirse en el hombre de moda del fútbol español.

Lo tiene todo, juventud, ilusión, afición por su profesión y un hambre de triunfo increíble. Si el pasado año asistimos al ascenso al primer equipo de un futbolista de una clase exquisita, estoy hablando de Michel; esta temporada será la del descubrimiento de Jordi Alba, otro gran zurdo para la plantilla ché.

El joven catalán fue descartado en su día por el FC Barcelona, debido a su escasa altura, de ahí al Cornellá y poco después recaló en las filas del Valencia que abonó por su traspaso 6.000 euros.

Tras su cesión al Tarragona, Jordi regresó a la capital del Turia para demostrar que es un jugador con grandes cualidades. A sus 20 años le ha llegado su hora.

El pasado domingo disputó sus primeros minutos en el estadio de Zorrilla, Jordi la tuvo, pero la tiró fuera, "simplemente le pegue mal"- afirma. Y es que estas cosas pasan, no siempre se materializa la primera ocasión de que se dispone.

Lo cierto es que Jordi Alba comienza a hacerse un hueco en los planes de Emery, que tendrá la fortuna de poder contar con él para el partido del próximo jueves ante el Lille, ya que la RFEF le ha concedido permiso hasta el viernes, fecha en la que se tendrá que poner a las órdenes de Luis Milla para disputar el muncial sub 20 con la selección española.

Sin duda, semana importante para Jordi Alba, que tras disputar sus primeros minutos en liga, puede debutar en competición europea y de inmediato volar para su cita con el mundial.

Pero como la alegría va por barrios, el que no debe andar muy contento con la meteórica progresión de Jordi, es su compañero Vicente. El de Benicalap continua con su via crucis particular, un lastre que arrastra desde hace varias temporadas y que parece no tener fin. El pasado viernes, en rueda de prensa, Unai Emery afirmaba que Vicente está en muy buen estado de forma, sin embargo, horas después, el zurdo valencianista se quedaba fuera de la convocatoria en beneficio del propio Jordi Alba.

Los jovenes vienen pisando fuerte y si Vicente quiere seguir en el plantel valencianista, tendrá que aprovechar los cinco próximos partidos, en los que Jordi estará ausente, de no ser así, Vicentín sabe que en diciembre puede estar en el mercado de invierno.

El Valencia lucha consigo mismo


Como el año pasado. Otra vez a rezar


Lo ha dicho Moretti, el Valencia lucha consigo mismo. Esa es la conclusión más clara a la que se puede llegar, después de ver el modo en que ha caído derrotado el equipo che en los Pajaritos, ante un Numancia colista, que llevaba en su haber siete derrotas consecutivas.

Se adelantó el Valencia con un gol de Vicente, un gol que llegó gracias a un error garrafal del portero numantino. A partir de ahí hubo minutos de acoso che, parecía que el segundo llegaría, pero como en tantas ocasiones, después de varios minutos dominando el juego, se entró en una fase de desconcierto. El Numancia vio como el Valencia entraba en coma por si mismo, sin que le hubiese golpeado nadie, se autocastigaba y solicitaba castigo a su rival. Los Sorianos aprovecharon tan maño regalo y poco a poco comenzaron a hilvanar jugadas, a triangular, a jugar por bandas. Se diría que habían cambiado los roles, el Valencia llegaba al descanso con el empate a uno encajado a cuatro minutos del final, obra de Aranda.

El gol de Aranda es de los que merecen ser repetidos en varias ocasiones. No se puede conceder más ventaja a un delantero. Aranda se permitió el lujo de hacer lo que le vino en gana en el interior del área, ante la mirada atónita y pasiva de varios rivales. Una pasividad vergonzosa e inadmisible para jugadores de primera división.

La segunda parte comenzó como la primera, como la mayoría de los partidos disputados los últimos dos meses y medio, sin control, desdibujados, a expensas del rival que, una y otra vez, amenazaba a la defensa de un Valencia que ,se asemejaba a cualquier cosa excepto a un equipo de fútbol.

El segundo llegó como siempre, a balón parado, en jugada de estrategia en otra jugada más de desconcierto. La débil defensa valencianista se traga todo lo que le echen. Hoy el Numancia por momentos ridiculizó al Valencia y los cambios de Emery, una vez más, fueron tan ineficaces como lo habían sido los once tiulares.

No hay más, el equipo está desconectado, cada uno va a su aire y el entrenador no tiene autoridad sobre el grupo. A ello se ha sumado el cansancio de los internacionales que jugaron la Eurocopa, las lesiones (para hacérselo mirar, llevamos varios años con una hemorragia de lesiones increíble), la plantilla sin cobrar y ahora la sensación de que el equipo será desmantelado apenas finalice la temporada. Todos están en venta, ¿por qué narices intentar clasificarse para champions cuando la mitad no corren y los que corren no estarán el año que viene?. Tal vez es lo que se pregunta más de un jugador che.

Sea como sea, la implicación pedida esta semana por Javier Gómez no apareció por ninguna parte y con esta derrota humillante, el equipo cae a la séptima posición y se aleja de la cuarta plaza que ahora ocupa el Villarreal con seis puntos sobre el Valencia. La champions comienza a ser una utopía y la UEFA parece ser un objetivo complicado.

Alguien me decía esta semana que debía ser más positivo. Que alguien me diga si hay algún indicio que invite a ser positivos. Yo no lo veo.
Haz la quiniela y olvídate de lo demás